La próxima Concertación

Por Nelson Riffo M.

Esta semana hemos sido testigos de cómo se concreta en los hechos la “gran farra” de la Concertación. Y no me refiero a los casos de corrupción, sino que a la forma en que ha desaprovechado la mayoría política que obtuvo en la elección parlamentaria de 2004.
Por primera vez, desde el retorno a la democracia, ese año, se eligió un parlamento íntegramente democrático y la coalición que obtuvo más votos en las urnas, veía que esa mayoría se expresaba en el número de escaños en el Senado. En total 20 senadores contra 18 de la Alianza, diferencia que le permitiría aprobar leyes sin tener que negociar con la derecha, como había ocurrido en los tres gobiernos anteriores.
Sin embargo, a dos años de aquel histórico hecho, los personalismos, la ambición de poder y los divisiones internas de los partidos han provocado otra situación que no ocurría de 1990, la Concertación perdió la presidencia de la Cámara Alta.
Sin duda una situación paradojal, que debe llevar a los partidos y a sus dirigentes a una profunda reflexión interna y no seguir culpando de esto a Fernando Flores (ex PPD) y Adolfo Zaldívar (ex DC) , a quienes responsabilizan de este hecho debido a su pacto con la Alianza.
Efectivamente este acuerdo con la derecha le permitió al senador colorín, conquistar su mayor logro político, pero habría que analizar qué llevó a este parlamentario y a otros a abandonar su partido y la Concertación.
Creo que las razones de esto son más profundas que el conflicto de poder al interior de la DC. Lo que ocurre es que la coalición de gobierno ha perdido las ideas y hoy no tiene un proyecto político definido, lo que está provocando su “lento pero seguro” desmembramiento.

El senador Alejandro Navarro, cuando celebraba su victoria senatorial en diciembre de 2004, hacía un urgente llamado a refundar la Concertación, porque el país era otro y se requerían asumir nuevos desafíos con nuevas ideas.
Adolfo Zaldívar, como precandidato a la Presidencia de la República, en 2004, planteaba lo mismo, quizás con un énfasis diferente, pero recordemos que él llegó a afirmar en esa época que la Concertación estaba agotada.
Por lo tanto, no es extraño que en todo este tiempo, más de una vez estos dos senadores hayan votado de la misma forma en el parlamento y en contra del gobierno, cuando aún Zaldívar formaba parte de la coalición.
El conglomerado de gobierno no escuchó ni a Navarro y tampoco a Zaldívar. Uno ya esta fuera y el otro es un militante “díscolo” pero disciplinado y probablemente continuará con su pelea interna.
Pero más allá de esto, estamos frente al inicio de un proceso político sin retorno, en el cual las correlaciones de fuerza necesariamente van a cambiar. Probablemente en la próxima elección municipal tengamos un primer indicio hacía donde se inclinará la balanza. Sin embargo, creo que habrá un quinto gobierno de la Concertación, pero probablemente será una Concertación muy diferente a la que conocemos hoy, con una DC disminuida y con una izquierda más potente, incluso no me extrañaría que los comunistas por primera vez firmen un pacto electoral con la coalición de gobierno, que impedirá a la derecha capitalizar la descomposición de la coalición oficialista. Esta podría ser la refundación de la que hablaba Navarro, será con “fórceps” y con muchos heridos, y que en un principio sólo buscará mantener cuotas de poder, pero sin duda será una agrupación política diferente.

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