Inflación y crecimiento

Roberto Darrigrandi U. Gerente Tanner, Profesor FEN UDD

La reciente medida del Banco Central de subir la tasa de política monetaria en 50 puntos base si bien generó un amplio respaldo por parte del mundo financiero y académico generó reacciones mixtas en el mundo empresarial y político.

En el ámbito de los respaldos, éstos se explican principalmente porque con esta medida se vio fortalecida la credibilidad del ente emisor con su compromiso con la estabilidad de precios, la que se había visto mermada en el último tiempo debido a las altas y sorpresivas tasas de inflación de los meses previos. En este sentido, el mercado no le estaba “comprando” al Banco Central sus proyecciones, por lo que era muy necesario “anclar” las expectativas de inflación.

Si bien una parte importante de la mayor inflación observada en los meses recientes se debe a shocks de precios externos, en donde el Central no tiene responsabilidad alguna, si existen presiones inflacionarias derivadas del alto gasto interno y de los llamados “efectos de segunda vuelta”, que se deben a que el alza de los costos se traspasan a mayores precios y, por ende, a mayor inflación, en donde el instituto emisor sí tiene un rol que jugar.

Por el lado de las reacciones negativas, ciertos agentes del mundo empresarial y político han criticado el alza por sus negativos efectos sobre el crecimiento de nuestra economía, lo cual si bien es realista desde el punto de vista del impacto en el corto plazo por el mayor costo crediticio, no es tan claro en un horizonte mayor, toda vez que las tasas de largo plazo podrían incluso terminar cayendo si se logran anclar las expectativas de inflación hacia niveles más cercanos a la meta del 3% anual del Central. Además, convengamos que el gran objetivo del instituto emisor dice relación con el control inflacionario y no con las tasas de crecimiento, en donde sí tiene ingerencia el Ministerio de Hacienda.

Por lo anterior, pienso que la entidad que en este momento está en deuda es justamente Hacienda, al cual le falta aplicar medidas más integrales y agresivas que ayuden a repotenciar nuestra economía, mediante la remoción de los obstáculos regulatorios, burocráticos y tributarios que están afectando desde hace varios años el potencial de crecimiento de Chile. Luego, es de esperar que así como el Central hizo lo suyo, Hacienda lo imite y realice su aporte para más que compensar los efectos que la decisión del primero pueda generar sobre el crecimiento de nuestra economía.

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